La forma en que se distribuyen viviendas, comercios, servicios y equipamientos tiene un impacto directo en la vida cotidiana de las personas. Un estudio de la Cámara Chilena de la Construcción reveló que el 80% de las manzanas de Santiago concentra un solo uso de suelo, una realidad que afecta a cerca de 4 millones de habitantes y que se traduce en mayores tiempos de traslado, menor acceso a servicios y barrios con menos actividad urbana.
Avanzar hacia ciudades con mayor mixtura urbana significa promover entornos donde sea posible vivir, trabajar, estudiar y acceder a servicios en un mismo barrio. Más que un concepto de planificación, se trata de una estrategia para construir ciudades más sostenibles, dinámicas y con una mejor calidad de vida para sus habitantes.